Síntomas
La osteoporosis no provoca síntomas por sí misma: no duele, ni genera molestias hasta que aparece su consecuencia más habitual, la fractura por fragilidad. Es esta fractura —y no la enfermedad en sí— la que causa el dolor y las limitaciones en quienes la padecen1.
En las mujeres posmenopáusicas, las fracturas más frecuentes son las vertebrales. Suelen producir un dolor lumbar muy intenso y, con el tiempo, pueden originar deformidades en la columna, como la pérdida progresiva de altura debida a los aplastamientos vertebrales. Tras el episodio agudo, ese dolor puede transformarse en una molestia más sorda y persistente, relacionada con microfracturas, que en muchos casos es el síntoma que lleva al diagnóstico1.
En las personas de edad avanzada, la osteoporosis se manifiesta sobre todo con fracturas en huesos largos, especialmente en la muñeca y, con mayor frecuencia, en el fémur, responsables de las típicas fracturas de cadera en los mayores1.
No obstante, hay algunos síntomas que son habituales entre los pacientes de osteoporosis1:
- Fracturas vertebrales
- Microfracturas
- Dolor
- Aplastamientos vertebrales
Factores de riesgo
Los factores de riesgo son elementos genéticos, sociales, ambientales o con origen en el estilo de vida, que aumentan la probabilidad de desarrollar una enfermedad o sufrir un problema de salud. Se clasifican en modificables y no modificables2.
Factores de riesgo modificables
Los factores de riesgo modificables pueden reducirse cambiando hábitos o condiciones del entorno, disminuyendo así la probabilidad de que aparezca una enfermedad o complicación. Entre ellos, se incluyen2:
- Fumar
- Consumo de alcohol
- Comportamiento sedentario/inactividad física
- Bajo peso corporal
- Dieta pobre en nutrientes
- Deficiencia de vitamina D y calcio
- Trastornos alimentarios (anorexia nerviosa, bulimia)
- Malabsorción
- Medicamentos (glucocorticoides, antidepresivos, anticonvulsivantes, terapia de deprivación androgénica, entre otros)
- Caídas.
Factores de riesgo no modificables
Los factores de riesgo no modificables son aquellos que no se pueden cambiar. Conocerlos es fundamental tanto para profesionales sanitarios como para los pacientes, debido a que permiten diseñar estrategias de prevención más eficaces. Como ocurre con muchas enfermedades relacionadas con la edad, las fracturas por fragilidad suelen ser el resultado de la combinación de múltiples causas y factores de riesgo. Entre ellos, se encuentran2:
- Edad avanzada
- Sexo (las mujeres tienen mayor riesgo)
- Etnia (las personas caucásicas tienen mayor riesgo)
- Antecedentes de fracturas previas
- Antecedentes de fracturas parentales
- Menopausia.
Prevención
Los factores genéticos influyen de manera importante en el riesgo de desarrollar osteoporosis. Sin embargo, los hábitos de vida, como la alimentación y la actividad física, también desempeñan un papel clave, tanto en la formación del hueso durante la juventud como en la velocidad de pérdida ósea en la edad adulta3.
Dado que el tamaño del esqueleto y la cantidad de masa ósea cambian de forma significativa a lo largo de la vida, los objetivos generales para mantener una buena salud ósea en cada etapa son los siguientes3:
- Alcanzar el máximo potencial genético de masa ósea durante la infancia y la adolescencia
- Evitar la pérdida ósea prematura y mantener un esqueleto sano en la edad adulta
- Prevenir y tratar la osteoporosis en las personas mayores.
Con el fin de reducir el riesgo de complicaciones a largo plazo, es esencial un plan de prevención basado principalmente en la modificación de hábitos de vida. Por ello, se recomienda4:
- Dieta rica en calcio y vitamina D: Es importante incluir alimentos con alto contenido en calcio —como lácteos, almendras o verduras de hoja verde— y asegurar niveles adecuados de vitamina D mediante pescado azul o una exposición solar moderada.
- Actividad física regular: El ejercicio de resistencia (como el levantamiento de pesas) y las actividades de impacto moderado, como caminar, contribuyen a fortalecer los huesos y mantener su densidad.
- Evitar el tabaco y el consumo excesivo de alcohol: Ambos hábitos aceleran la pérdida de masa ósea y aumentan el riesgo de fracturas.
- Combatir el sedentarismo: Mantenerse activo a diario es fundamental para conservar la salud ósea y prevenir la fragilidad.
