Claves para mejorar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de las fracturas por fragilidad
La osteoporosis continúa siendo un importante problema de salud pública y uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de fracturas por fragilidad. A pesar de su impacto clínico, social y económico, persisten importantes desafíos relacionados con el diagnóstico precoz, el tratamiento y la prevención de nuevas fracturas.
¿Qué encontrarás en este recurso?
Este material recopila algunos de los principales retos que condicionan el abordaje actual de la osteoporosis en España, aportando datos clave sobre:
- El impacto de las fracturas por fragilidad en la población y en el sistema sanitario.
- La carga clínica y económica de las fracturas de cadera.
- El infradiagnóstico de la osteoporosis tras una primera fractura.
- La brecha terapéutica existente en pacientes con riesgo elevado de fractura.
- El riesgo de refractura después de una fractura osteoporótica inicial.
- La importancia de la educación sanitaria y de la adherencia al tratamiento.
¿Por qué es importante?
Las fracturas por fragilidad representan una de las enfermedades crónicas con mayor impacto sanitario y su incidencia continuará aumentando en los próximos años. Además, muchas personas que ya han sufrido una fractura no reciben posteriormente un diagnóstico adecuado ni un tratamiento específico para prevenir nuevas fracturas.
El documento pone de manifiesto que una primera fractura debe considerarse una señal de alerta. Identificar al paciente, abordar correctamente la osteoporosis y establecer medidas preventivas puede ayudar a reducir el riesgo de futuras fracturas, la pérdida de autonomía y los costes asociados a la enfermedad.
El papel del paciente en la prevención secundaria
El recurso también analiza algunos de los factores que dificultan el manejo de la osteoporosis, como el escaso conocimiento sobre la enfermedad, la baja percepción del riesgo de nuevas fracturas y la falta de adherencia a los tratamientos prescritos.
Además, recuerda la importancia de medidas complementarias como la nutrición adecuada, el ejercicio físico, los tratamientos osteoprotectores y la reducción de factores de riesgo para mejorar la salud ósea y prevenir nuevas fracturas.

